¿No os aburrís grabando bodas? Esta es una de la preguntas recurrentes que nos hacen. Siempre contestamos lo mismo: ninguna boda es igual. Y así es, cada boda es diferente, se genera un ambiente distinto según las parejas, los invitados, las sorpresas y los detalles. Eso nos hace estar más atentos, es una motivación añadida para nuestro trabajo. 

Por eso nuestro principal objetivo es ese: que cada vídeo sea como la boda: exclusivo.  

Para que así sea, os contamos en qué factores ponemos nuestros esfuerzos a la hora de grabar y editar una boda. 

Siempre llevamos un mínimo de dos operadores de cámara para no perdernos ningún momentos y para poder captar una misma escena desde distintas perspectivas. Una boda no es un evento que tengas mucho tiempo de reacción, así que, si vamos dos cámaras podemos aprovechar mucho más el tiempo que tenemos para grabar cada etapa de la boda. 

Grabamos todo el día, desde los preparativos de los novios hasta que los pies están cansados de tanto bailar

Planificamos los planos, el audio, el equipo que usamos para cada momento de la boda, pero siempre estamos preparados para improvisar y poder captar cualquier sorpresa que se presente. 

Disfrutamos de todos los momentos pero el instante en que el novio ve por primera vez la novia es uno de los que destacamos. Nos emocionan los discursos, nos reímos de las ocurrencias de los invitados. Nos mezclamos para pasar desapercibidos, los mejores planos son aquellos que se hacen cuando la gente no se da cuenta que la estás grabando. Eso lo tenemos muy en cuenta. De hecho, utilizamos objetivos pensados para grabar así, para no molestar. Es el “truco” para captar la naturalidad que buscamos. 

El sonido es otro factor que le damos mucha importancia cuando grabamos. Siempre llevamos micrófonos de solapa preparados por si surge un discurso, pero también grabamos los sonidos ambiente, los gritos, las risas, los aplausos… Esos sonidos son imprescindibles para que el video sea más envolvente y puedas sentir que estás allí.

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